La humana mortalidad es, por excelencia, el principio antropológico igualitario que trasciende fronteras territoriales y temporales. En este estricto sentido, la muerte de Karl Marx, como la de todo ser mortal, era una muerte anunciada. Sin embargo, el adiós a Marx, a diferencia de las despedidas recibidas por la inmensa mayoría de los mortales, se renueva periódicamente una y otra vez. ¿Qué habrá hecho este mortal para procurarse una existencia inmortal? La respuesta presenta varias aristas y desde todas ellas no deja de ser paradójica: Marx ha bebido de las inequidades del capitalismo. Para sorpresa de unos poco, el capitalismo sigue cobrándose vidas a escala planetaria. Y en ese proceso, hoy mucho más que en el siglo XIX, se convierte en el elixir de la eterna juventud que vivifica a Marx y su legado como uno de sus más agudos y fecundos críticos. El poeta no se equivocaba cuando afirmaba que la vida es sueño: en efecto, desde su aparición, el marxismo ha sido la sempiterna pesadilla de quienes todavía creen en las virtudes del capitalismo.
Fragmento final de la introducción de “La Teoría Marxista Hoy. Problemas y perspectivas.” De editorial Clacso.

Antes de comenzar el cuatrimestre, me estaba preparando para enfrentarme a un libro que con sólo ojearlo, reafirmó, educó y completó mi postura sobre un aspecto clave en la vida de todo mortal. La antesala a un libro que nunca voy a olvidar, fue este otro… He aquí un pequeño extracto que comparto.
[...] En lugar del mero materialismo vulgar, Lafargue aplica al análisis de la religión el mismo análisis que Marx aplica a la mercancía: el mundo real no se muestra en forma directa, sino a través de apariencias cuyo sentido hay que develar. Así no se trata sólo de que para la burguesía la religión es útil, sino que existe un proceso material que genera la idea religiosa en el burgués de la misma manera que la generaba en el primitivo: si el “salvaje” no podía explicar el mundo natural y para ello apelaba a las fuerzas espirituales, el burgués no puede explicar el mundo social, no puede reconocer el papel creador del trabajo y su apropiación mediante la explotación del trabajador asalariado. Fenómeno que se refuerza como acrece la acumulación del capital y su derecho a la riqueza social comienza a hacerse incorpóreo, en forma de bonos, papeles bolsa, billetes de banco, etc.. En consecuencia, el burgués no puede ni quiere darse una explicación del mundo social.

Este doble vidrio opaco es el resultado de un proceso histórico: en un comienzo, la burguesía al frente de sus propios establecimientos, trabajadora en alguna medida, no podía ignorar los proceso de creación de la riqueza material. Tampoco quería hacerlo en tanto ello le permitía criticar a los parásitos sociales, la nobleza y el clero. Una vez conseguido el poder (y en ello el papel de la ciencia no fue menor) no sólo ya le conviene criticar a la religión sino que el mundo material mismo en el que vive sumergido se ha ido opacando a medida que el capital se “esfuma”. “El billete de banco [...] incorpora una fuerza social tan poco en relación con su escasa sustancia, que prepara a la inteligencia burguesa a la idea de una fuerza que existiría independientemente de la materia”. Este “miserable trozo de papel que uno no se dignaría a recoger, a no ser por su fuerza mágica” tiene la “virtud” de dar a quien lo posee “lo que hay de más deseable en el mundo civilizado: pan, carnes, vino, casas, tierras, caballos, mujeres, salud, consideración y honores”, en suma, “los placeres de los sentidos y los goces del espíritu.” Dios, concluye Lafargue, “no sabría hacer más”, lo que explica por qué “la vida burguesa está tejida con misticismo”. Imposible no encontrar, en estas palabras, el eco de los Manuscritos.[...]

No hace falta acotar nada más.
Michael Moore de nuevo se zarpa con este film. Nos muestra una visión completamente crítica del sistema de relaciones sociales de producción capitalista. Es increíble como sin necesidad de caer en debates teóricos complejos, aludiendo a juegos de imágenes, testimonios y sutiles paródias se puede sacar a flote las ironías, injusticias y locuras que permitimos constantemente en nuestra sociedad.

Es un llamado acérrimo a una introspección en nuestro modo de vida, en como votamos, como pensamos, como miramos a nuestro alrededor. Creo que la película no solo está orientada al pueblo norteamericano, sino a todo ciudadano del planeta. Algo está muy mal y realmente tenemos que empezar a pensar diferente.
Quisiera explayarme mucho más sobre los asuntos que toca, pero no hace falta. Tal vez más adelante centre mi atención en la necesidad de una participación mínimamente comprometida. Pero será charla de otro momento, antes tengo que hacer un par de experimentos…
Capitalismo; Una historia de amor.
Leyendo el Diplomatique Le Monde de este mes, un diario que por cierto recomiendo mucho, me encuentro con un artículo muy interesante sobre Brasil y su crecimiento. Dejo unos datos que son para reflexionar realmente.

[...] La política de Da Silva va de la mano de la expansión de las multinacionales brasileñas: la compañía de hidrocarburos Petrobas, la minera Vale, los líderes de la construcción civil Odebrecht y Camargo Correa, el campeón de la carne JBS Fribol, el del pollo BRF, la aeronáutica Embraer, el banco Itaú, para no hablar de los cientos de productores de etanol y de soja, asistieron al fuerte crecimiento de sus exportaciones o de sus inversiones en el extranjero. Y el descubrimiento de importante yacimiento de petróleo a lo largo del país, no hace más que impulsar la vocación exportadora de Brasil. Por otra parte, Pekín prestó 10.000 millones de dolares a Petrobras para garantizar su futuro acceso a los hidrocarburos. Y el año pasado, por primera vez, China se convirtió en el primer destino de los productos brasileños, reemplazando a Estados Unidos.[...]
[...]En Argentina, la brasileña Ambev se cuida de que la población se entere de que compró la mítica cerveza Quilmes. Asimismo, los principales productores de carne locales quedaron bajo bandera brasileña; lo mismo ocurre en Uruguay con el arroz, un sector fundamental. En Bolivia, las empresas brasileñas controlan más de un quinto de la economía, a través de la soja y el gas. En Paraguay, las tierras fértiles de los departamentos del Alto Paraná, San Pedro, Concepción, Amambay y Canindeyú están cubiertas de soja brasileña.[...]
[...]“la política comercial de Brasil tiene como objetivo convertir al país no sólo en una nación más rica, sino también en una más poderosa”.[...]
Es un caso digno de seguir de cerca, en los próximos años realmente vamos a escuchar mucho más de Brasil. No me queda duda de ello. En mi opinión, mejor así, es un excelente aliado que quiere que sus países vecinos también posean una economía sólida, se nota que ellos si piensan diferente.
Hoy estaba prestando atención al último chice del mercado de celulares. El nuevo “Nexus One”, a.k.a. “The Google Phone”. No puedo dejar pasar por alto esta novedad ya que esa partecita nerd que tengo dentro añora con poder tener un juguete así.
Una vez superada la frustración que se me produce al saber que vivo en un país incompatible con cualquier avance tecnológico de última, penúltima y antepenúltima generación, me pongo a pensar en las diferencias del mercado de telefonía celular americano con el argentino. Sí, ya sé que las diferencias son enormes y que hay todo un trasfondo estructural-industrial-económico que lo determina. Pero la pregunta persiste: La no existencia de planes ilimitados de datos, voz y mensajes en el mercado argentino, ¿Es a causa de la falta de infraestructura tecnológica o tiene una razón más compleja?.

Las 3 empresas dominantes del mercado carecen de este tipo de planes. Y sin embargo en muchos países del mundo se ofrecen como planes básicos ya. ¿Se da porque realmente el mercado argentino no es tentador para una mayor inversión por parte de las empresas? Parece ser la respuesta mas coherente, pero por más sentido que tenga, sigue siendo una respuesta fundamentada dentro de una lógica capitalista. Seamos honestos, esto es falso existiendo mas de 1 celular por habitante. Así que pensemos como empresarios ¿Por qué invertir (monedas para una empresa) en infraestructura y brindar un servicio ilimitado, si con las ENORMES limitaciones de los planes actuales sigo teniendo una alta ganancia? Y ni hablar de que ni siquiera tienen que ofrecer mas ventajas para competir, porque como no existe competencia, manejan los precios a su antojo.
El empresario argentino es muy vivo. Empiezo a sospechar que es uno de los peores…
El argentino consumidor es un Boludo. Empieoz a sospechar que es de los peores….