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Capitalismo: Una historia de Amor
Michael Moore de nuevo se zarpa con este film. Nos muestra una visión completamente crítica del sistema de relaciones sociales de producción capitalista. Es increíble como sin necesidad de caer en debates teóricos complejos, aludiendo a juegos de imágenes, testimonios y sutiles paródias se puede sacar a flote las ironías, injusticias y locuras que permitimos constantemente en nuestra sociedad.
Es un llamado acérrimo a una introspección en nuestro modo de vida, en como votamos, como pensamos, como miramos a nuestro alrededor. Creo que la película no solo está orientada al pueblo norteamericano, sino a todo ciudadano del planeta. Algo está muy mal y realmente tenemos que empezar a pensar diferente.
Quisiera explayarme mucho más sobre los asuntos que toca, pero no hace falta. Tal vez más adelante centre mi atención en la necesidad de una participación mínimamente comprometida. Pero será charla de otro momento, antes tengo que hacer un par de experimentos…
Argentina es malvinas. Una brillante nota de Caparrós.
Por no decir la mejor en realidad. Martín Caparrós es un periodista al cual considero un excelente sociólogo, sigo de cerca lo que escribe, porque lo hace con calidad, objetividad y sensatez en esos momentos de mayor efervescencia social.
Pero esta nota, la verdad que se zarpa. Por favor no pueden dejarla pasar de lado.
Leanlo acá Crítica.
Las Malvinas son argentinas es una gran frase. Es uno de los eslóganes de la patria y, al mismo tiempo, la síntesis de una idea de esa patria; las Malvinas son argentinas, dice: afirma una calidad teórica, sostenida por supuestos merecimientos históricos, que la realidad se empeña en desmentir. Y no dice las Malvinas serán argentinas, podrán ser argentinas, deberían ser argentinas; dice que lo son, porque está escrito en las tablas de la justicia históricogeográficopolíticoinmanente.[...]
[...]En estos días volvieron las Malvinas, y lo primero que me incomodó fue la causa aparente: el gobierno argentino protestó porque una empresa británica empezaría a explorar la posibilidad de petróleo en esa zona. Era un clásico caso de ahora se vienen a acordar: ese mismo gobierno lleva siete años manejando un país donde casi todo el petróleo es explorado y explotado por empresas extranjeras.[...]
[...]Entonces a más de un mal pensado se le ocurrió que lo que querían era “malvinizar” la coyuntura.[...]
[...]Es probable, también, que a muchos les importe todavía: que tantas décadas de martilleo escolar sigan siendo eficaces, que una de las premisas ideológicas de la nación no se disuelva sólo porque el tiempo pase o la pobreza nos ataque o un general borracho haya creído que podía –y haya podido– usarla en su provecho.[...]
[...]En estos días volvieron las Malvinas. Supongamos que siempre fueron, más que nada, un símbolo: la forma de decir no vamos a dejar que nos ocupen otros, que nadie nos mande –lo cual sonaba particularmente curioso, levemente vacuo en esos largos períodos en que nuestros gobiernos cumplían las órdenes de Londres o de Washington sin dejar de agitar el eslogan.[...]
Brillante ¿No?
Brasil y su crecimiento
Leyendo el Diplomatique Le Monde de este mes, un diario que por cierto recomiendo mucho, me encuentro con un artículo muy interesante sobre Brasil y su crecimiento. Dejo unos datos que son para reflexionar realmente.

[...] La política de Da Silva va de la mano de la expansión de las multinacionales brasileñas: la compañía de hidrocarburos Petrobas, la minera Vale, los líderes de la construcción civil Odebrecht y Camargo Correa, el campeón de la carne JBS Fribol, el del pollo BRF, la aeronáutica Embraer, el banco Itaú, para no hablar de los cientos de productores de etanol y de soja, asistieron al fuerte crecimiento de sus exportaciones o de sus inversiones en el extranjero. Y el descubrimiento de importante yacimiento de petróleo a lo largo del país, no hace más que impulsar la vocación exportadora de Brasil. Por otra parte, Pekín prestó 10.000 millones de dolares a Petrobras para garantizar su futuro acceso a los hidrocarburos. Y el año pasado, por primera vez, China se convirtió en el primer destino de los productos brasileños, reemplazando a Estados Unidos.[...]
[...]En Argentina, la brasileña Ambev se cuida de que la población se entere de que compró la mítica cerveza Quilmes. Asimismo, los principales productores de carne locales quedaron bajo bandera brasileña; lo mismo ocurre en Uruguay con el arroz, un sector fundamental. En Bolivia, las empresas brasileñas controlan más de un quinto de la economía, a través de la soja y el gas. En Paraguay, las tierras fértiles de los departamentos del Alto Paraná, San Pedro, Concepción, Amambay y Canindeyú están cubiertas de soja brasileña.[...]
[...]“la política comercial de Brasil tiene como objetivo convertir al país no sólo en una nación más rica, sino también en una más poderosa”.[...]
Es un caso digno de seguir de cerca, en los próximos años realmente vamos a escuchar mucho más de Brasil. No me queda duda de ello. En mi opinión, mejor así, es un excelente aliado que quiere que sus países vecinos también posean una economía sólida, se nota que ellos si piensan diferente.
